
Entre los modelos de Royal Alloy se encuentran los scooter GP250S, TG250S, 300S y ofrecen la opción de montar un sidecar
Con su origen británico, Royal Alloy capta a la perfección la cultura Mod que fue tan popular en los sesenta y cuya llama sigue todavía viva. Los scooters de Royal Alloy no son unos simples modelos retro o “vintage”. Su concepto es muy diferente: ser fiel a la filosofía clásica pero adaptándose a los tiempos actuales con tecnología y materiales reales. Su lema “Real Classic” transmite esa pasión por la tradición de los scooters reales, verdaderos y auténtico, a los que se les puede añadir un sidecar de fabricación propia.
Seis décadas después, la moda del Mod sigue viva. Desde Londres se extendió a Gran Bretaña y, pronto, en todo el mundo se conoció y caló muy hondo esa cultura. Sin embargo, aquellos antiguos scooters italianos requerían un gran esfuerzo en su restauración y costaba entender esa filosofía a los mandos de un modelo retro. Los fundadores de Royal Alloy entendieron que el mercado requería un scooter clásico real y no “vintage”. No sólo su estética se inspira en la de aquellos scooters italianos de los ’60, sino que también huye de la masificación del plástico empleando materiales como la chapa estampada de acero inoxidable para los cófanos laterales desmontables y el escudo frontal o la fundición de aluminio para el faro, minimizando el uso del plástico a la “corbata” del escudo, guardabarros delantero o la tradicional y amplia guantera con cerradura.

La tradición también está presente en la suspensión delantera que emplea un sistema de doble brazo por bieletas oscilantes con sendos amortiguadores, eso sí, hidráulicos, con doble paso de muelle y ajustables en precarga de muelle, además de un mecanismo anti-hundimiento que aprovecha la reacción del freno de disco para evitar que se comprima la suspensión al frenar. Todo ello convierte a esta suspensión en la más sofisticada del mercado a pesar de su aspecto tan tradicional.
Adaptación a la homologación Euro5+
Ese contraste tradición-tecnología está muy presente en otros detalles de la familia Royal Alloy. El motor, por ejemplo, recurre al ciclo 4T con la refrigeración líquida e inyección electrónica con cambio automático por variador, y su desarrollo ha sido realizado por conocidas marcas europeas lo que garantiza la mejor fiabilidad del vehículo. En cuanto a frenos, la gama de scooters Royal Alloy emplea frenos de disco “Wave” en 220 mm de diámetro sobre llantas de 12 pulgadas, añadiendo la seguridad de un sistema antibloqueo de doble canal confiado al especialista alemán Bosch para la versión de 300 cc.
Hay más tecnología como la del alumbrado Full LED que está presente en el faro para los modelos TG, así como en los intermitentes y piloto trasero para todos los modelos. Así mismo se dispone para los modelos de GP 125/300 y TG 125 de un completo cuadro de instrumentos basado en una pantalla LCD retroiluminada dentro de un marco clásico cromado con mucha información: velocímetro, cuentavueltas, niveles de gasolina y temperatura del refrigerante y cuentakilómetros total y parcial, además de una colección de testigos luminosos. En cambio, el modelo TG 300 S recurre a una pantalla táctil TFT a color de mayor superficie con mucha más información.

Toda esa atención al detalle en cuanto a materiales, estética y tecnología se complementa con la verdadera esencia del scooter presente también en los modelos de Royal Alloy: la versatilidad, limpieza, confort, agilidad, y facilidad de conducción en el uso diario para los desplazamientos urbanos. Y para hacer todavía más exclusiva cada Royal Alloy, su usuario dispone de una amplia gama de accesorios originales para convertir su GP o TG en un scooter único a su gusto personal.
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